Gisela fue a Menorca con su familia y durante una excursión a caballo se cayó. El guía que habían contratado sabía que todos eran inexpertos y los llevó por un camino inadecuado. Además el suelo estaba mojado y resbalaba mucho. Tanto Gisela como su madre le insistieron al guía que ellas no tenían ni idea de montar a caballo. El guía se las llevó igualmente a la excursión y fue entonces cuando se cayó porque su caballo se puso a galopar y ella no sabía qué debía hacer. El guía no hizo nada para evitarlo y tampoco le dio instrucciones. El resultado fue una costilla rota. La familia llamó a ARAG porque querían saber cuáles eran sus derechos en esa situación.

ARAG contactó con la empresa que se dedicaba a hacer las excursiones y explicó el accidente de Gisela. Presentó los partes médicos y las versiones de ella y toda su familia. Como pruebas presentaron la descripción del estado del terreno, las escasas indicaciones del guía, el estado del material malgastado y la falta de profesionalidad de la empresa. Manifestando el descontento de todos por la negligencia de su guía. La empresa facilitó los datos de su aseguradora porque entendía que la responsabilidad era de su trabajador.

Escenarios como este hacen pensar que la vida está llena de situaciones injustas pero .......¿Acaso Gisela tenía que conformarse con la injusticia o tenía derechos?  Ella pensaba que para la vida era mejor contratar un seguro de ARAG Abogado de Familia porque de esa manera protegía a la familia y además reclamaban por lo que era suyo.

 

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GAMA COBERTURA JURÍDICA
PARA PARTICULARES

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David y Vicky estaban felices porque se habían ido a vivir juntos. Aunque en un principio se trataba de un edi cio destinado a o cinas comerciales, el propietario del inmueble aseguró que estaba en trámites administrativos con el ayuntamiento para conseguir la cédula de habitabilidad. Ricardo, que era el propietario les dijo que podían consultarlo en el registro para quedarse más tranquilos. En la documentación registral se explicaba que el local estaba edificado con una tipología plurifamiliar, incluyendo una anotación con la que era muy probable emitir un informe favorable. La pareja pensó que era documentación suficiente y firmaron muy ilusionados, el contrato de arras adelantando 12.000€.

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Daños ocasionados por un vecino.

Julia es propietaria de un piso en alquiler.Ella estaba muy contenta con su inquilina Marta porque después de tres años no habían tenido problemas. Un día, Marta llamó a Julia para explicarle que tenía un problema de convivencia con uno de los vecinos porque al reparar unos conductos del aire acondicionado, había dañado la chimenea, unas salidas de gases y el patio de la vivienda alquilada. Marta le comentó que habló en varias ocasiones con el vecino pero que no estaba dispuesto a arreglar nada y no sabía qué más podía hacer. Como el piso era propiedad de Julia, pensó que lo mejor era informarle de la situación. Julia intentó llegar a un acuerdo amistoso con el vecino pero tras sus intentos, decidió llamar a sus abogados de ARAG para que se encargaran de todo.

 

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El hospital cometió una negligencia con Lidia

Lidia tuvo un parto muy complicado y doloroso. De hecho en el hospital le practicaron una cesárea que le causó daños irreparables a su bebé. Indignada por la profesionalidad de los médicos que la atendieron, Lidia y su marido Joaquín decidieron llamar a ARAG para saber cuáles eran sus derechos ante una situación de ese tipo. ARAG solicitó un informe médico completo de lo sucedido a varios médicos especialistas.

El informe determinó que los médicos que practicaron la cesárea con fórceps, realizaron una maniobra incorrecta que provocó las lesiones al bebé. Con esta documentación y con las versiones de los propios médicos, ARAG pasó el caso a un abogado porque entendían que hubo una negligencia médica. El abogado puso una demanda contra el Institut Català de Salud y se tuvo que ir a juicio porque en ningún momento el equipo sanitario del hospital reconoció su error. Finalmente, el juez tras escuchar las versiones de los médicos del hospital, tras valorar y escuchar la opinión de un experto médico reconocido aportado por ARAG y estudiar todos los informes, dio la razón al matrimonio. Estableció una indemnización de 180.000 € dejando claro que sí hubo una negligencia médica por parte del hospital. Tras la sentencia, el hospital recurrió a todas las instancias posibles obteniendo siempre la misma respuesta negativa a sus intereses.

 

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