Crear, y luego mantener, un negocio o empresa, que será nuestro medio de vida, requiere grandes dosis de valentía, energía, una importante inversión económica, tiempo, paciencia…
El empresario precavido, en ciernes o ya con experiencia, sabe que existe una multitud de imprevistos -daño o pérdida accidental, un error profesional, una demanda de un cliente insatisfecho, un empleado que obra de mala fe, morosidad, etc.- que pueden amenazar la supervivencia de la empresa, como lo prueba el hecho de que siete de cada diez empresas cierran después de un siniestro. Y aún más allá, pues el titular de una empresa puede llegar a responder con sus propios bienes (presentes y futuros) de las deudas que su actividad empresarial genere.

 

Por ello, desde el primer momento, es clave identificar adecuadamente todos los riesgos a los que está expuesto nuestro negocio y protegerlo con todas las herramientas a nuestro alcance, como un programa de seguros que cubra los riesgos específicos y las particularidades de la actividad. Dentro de este adecuado programa de seguros se encontrará casi con toda seguridad la cobertura de Responsabilidad Civil, la que nos cubre frente a reclamaciones de terceros.

Esta garantía es, además, obligatoria en el desarrollo de algunas actividades y profesiones. Pero además de esta, para una pyme es altamente recomendable, casi imprescindible, contar con un seguro de Responsabilidad Civil Profesional, que cubra los errores, o negligencias, cometidos durante el desarrollo de la actividad profesional, que generen un perjuicio económico personal o material a un tercero. Esta garantía puede ampliarse a daños personales y materiales, empleados infieles, etc.

Curiosamente, y pese a su gran importancia, esta modalidad del seguro de RC es aún poco conocida, como lo prueba el hecho de que solo el 27% de los emprendedores españoles cuentan con un seguro de esta tipología, de acuerdo con el “IX estudio anual ADN del Emprendedor”; si bien, la concienciación acerca de su necesidad va creciendo poco a poco.


Tanto si está pensando en crear una empresa o negocio, como si ya la tiene y quiere ampliarla, o, simplemente, saber si está bien protegida, su corredor de seguros de confianza es el profesional más adecuado para asesorarle.

 

 LOS QUADS, CON PROTECCIÓN

Los quads, creados hace cerca de 30 años para ayudar en las tareas agrícolas, se han convertido en uno de los medios de transporte más habituales en la oferta de entretenimiento.
Estos vehículos ofrecen una falsa sensación de control gracias a sus cuatro ruedas, cuando en realidad son bastante inestables: en las curvas se levantan del lado contrario, tendiendo al vuelco, por lo que el piloto debe tener bastante destreza y pericia para evitar incidentes. Por ello, los expertos recomiendan prudencia y responsabilidad en su conducción y recuerdan que el uso del casco es obligatorio, y la utilización de gafas y otro equipamiento (peto, botas, guantes, etc.), muy recomendable.

Por otro lado, como todos los vehículos a motor, los quads deben disponer del correspondiente seguro de Responsabilidad Civil obligatoria (RC), que responda en caso de provocar daños a terceros, siendo más que aconsejable contar con la protección de coberturas adicionales como la de daños propios -que protege al conductor y los daños que pueda sufrir el vehículo en caso desiniestro-, la de robo o la de asistencia jurídica. Y si vamos a hacer frecuentes desplazamientos por vías interurbanas, podría ser interesante incluir una cobertura de asistencia en carretera. También es posible asegurar todo el equipamiento, algo muy habitual ya en los seguros de motos.

Cuando vayamos a disfrutar del quad como parte de una actividad de ocio organizada es fundamental comprobar que la empresa responsable cuente, además del seguro de RC obligatorio, de un seguro de accidentes para nosotros, sus usuarios.  Si está pensando comprar o alquilar este tipo de vehículos y tiene alguna duda acerca de cuál puede ser el seguro más recomendable para disfrutar del quad con protección, recuerde que su corredor de seguros podrá ofrecerle el mejor asesoramiento.

 

 

 

 

En Otoño la naturaleza tiñe las hojas de colores rojizos, amarillos y ocres, todo un espectáculo con el que nos anuncia la llegada del frío… y de la gripe.  El virus de la gripe se contagia muy fácilmente de persona a persona por las gotitas de saliva que el infectado expulsa al hablar, toser o estornudar, o con las que impregna los objetos que toca. Prevenir su transmisión es muy complicado, pero podemos “ponérselo más difícil” adoptando sencillas medidas, siendo la primera, y más básica, mantener un estilo de vida y alimentación saludables que promueven el buen estado del sistema inmunológico, nuestro escudo natural.  Para evitar el contagio es fundamental cuidar la higiene, lavándonos las manos a menudo, especialmente tras viajar en transporte público o tocar superficies u objetos muy utilizados, y evitar llevarnos las manos a la cara, ya que nariz, boca y ojos son medios predilectos de entrada del virus.

Cuando salgamos al exterior, además de abrigarnos correctamente, debemos intentar respirar por la nariz -no por la boca- hasta llegar a un ambiente cálido, porque inhalar por la nariz evita que entren en nuestro organismo polvo y gérmenes y tiempla el aire antes de su llegada a los pulmones.  Finalmente, la vacunación es la mejor prevención para la gripe. Esta medida está especialmente recomendada para los mayores de 60 años, grupos de riesgo, y otros colectivos (estudiantes que comparten habitación, etc.). Los profesionales de su seguro de salud le aconsejarán si la vacuna está indicada en su caso o en el de los suyos, así como cuál es el mejor momento para hacerlo.

 

 

¿QUÉ SON LOS MICROSEGUROS?

Los microseguros son, básicamente, pólizas de primas reducidas con coberturas proporcionales al bien asegurado. Se diseñaron para los países en vías de desarrollo, con el fin de reducir la
vulnerabilidad de las personas menos favorecidas ante los riesgos más habituales, acceder a asistencia sanitaria o proteger la estabilidad financiera de la unidad familiar con seguros de vida y de protecciónde pagos.

El origen de estos seguros se encuentra en los microcréditos, que nacieron en India a mediados de los años 70 para luchar contra la exclusión financiera y la pobreza. Gracias a ellos muchas
personas podían levantar o ampliar un pequeño negocio que se convertía en el sustento de la familia. La fórmula funcionaba, el 98% de los préstamos eran devueltos, sin embargo, cualquier
contratiempo -una enfermedad, un incendio, etc.- podía dar al traste con esta prosperidad. Se hacía necesario proteger a estos emprendedores y su inversión.

La crisis ha provocado que los microseguros lleguen también a los países desarrollados, como España, cumpliendo una doble función: por una parte, pueden complementar las garantías y coberturas de una póliza, ya contratada, que necesita ampliación; por otro, pueden utilizarse como fórmula para prevenir la exclusión financiera de los colectivos con menores ingresos económicos.

 


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